Ayer atropellaron a un viejo. Un tsuru se lo llevó después de dar la vuelta violentamente. Nada más vimos cómo cayó. El chofer intentó huir pero una patrulla lo detuvo. Yo sólo vi al viejo, detenido en la acera, como muerto. Y después vi al chofer del tsuru. No sé porqué, pero sentí más el embrollo del chofer del tsuru. Era un tipo gordo, con gastado traje de oficinista, corbata mal ajustada y de un color plomizo. Se bajó del coche con aire preocupado ante los policías, como queriendo engañarlos de que no había visto al viejo. Se fue corriendo tras de ellos hacia donde el viejo había caído, hacia donde el viejo con su sueter verde y pantalones de algodón yacía en el suelo. Así, en un instante, por descuido o por gandallez, habían unido sus destinos.
Me sobrevivo en vela, mereciendo que al corazón me apunten al matarme. Bonifaz Nuño También escribo para recordar.
jueves, noviembre 08, 2007
martes, noviembre 06, 2007
Ternura
En suma, ¿no te podría llenar de ternura la sola idea de encontrarte con un chicuelo que a los 20 años quería ser escritor, y soñaba y se afanaba en tener al menos un texto publicado en alguna revista de la Universidad, en al menos terminar un cuento o algunos cuentos o que al menos alguien dijera que sí, que lo que escribía estaba bien o al menos prometía, no se sabía qué, pero prometía?
domingo, noviembre 04, 2007
Escribir esta noche
Anoche, después de hacer las compras del supermercado, pasé por la casa de un amigo que es escritor -en realidad no es una casa, sino un edificio de apartamentos, en realidad, mi amigo también es guionista. Una luz parda iluminaba el techo y esa misma luz alcanzaban a darle una luz percudida y tenue a la cocina. No sé por qué, lo imaginé escribiendo en esa semi oscuridad, frente al resplandor blanco de la pantalla de la computadora. Yo iba con jamón, pan, jugo de uva para la cena y en ese momento me dieron ganas de sentarme a escribir, fue apenas una semillita, un débil deseo de ponerme a escribir.
En suma, uno no puede negar lo que es aunque lo intente.
Desde entonces he estado pensando en la escritura. Desde anoche que imaginé a mi amigo escribiendo (quién sabe qué historias prodigiosas, quién sabe qué mundo inesperado), he estado con la idea de escribir. Pero no lo he hecho. Sólo le doy vueltas a las ideas, me aproximo desde distintos ángulos y nada. No escribo. Me acordé de ese adagio que todos los escritores dicen cuando los entrevistan o cuando no los entrevistas. Leer causa más placer que escribir, para escribir hay que leer, etcétera, etcétera.
Me parece una idea clara, pero al mismo tiempo, sumisa. Escribir da placer y creo que da más placer que leer. Sí, claro, los libros son inesperados, aparecen frente a tí, como lector, ideas luminosas, secciones de la realidad atípicas y dulces, pero, en el fondo, no hay como la emoción que da ponerte a escribir. Sí, saldrá algo mediocre o no, pero ah... el placer de escribir debe de estar más supeditado al del lector. Al menos para los escritores, eso creo. Un escritor que siente mucho más placer al leer, tal vez, es más lector que escritor.
Pero eso pensaba anoche, en el frío, mientras caminaba de regreso a casa. Al dar una vuelta en una esquina, pasé frente a un módulo de captación de ayuda para los damnificados en Tabasco. Los gritos llenaban las aceras y los árboles, las luces de los coches. Los aplausos festejaban la llegada de botellones de agua, las cajas repletas de colchas y mamelucos, los botiquines médicos. A un lado del centro, estaba un traíler grandísimo con las luces encendidas.
Sí, claro, pensé en la tragedia, pero después me dije: debo de escribir esta noche. Simplemente, escribirlo. Aquí estoy, al vuelo, haciéndolo.
sábado, noviembre 03, 2007
El vuelo
Voy camino a un trabajo. El taxi se detiene en una esquina. En la banqueta, un hombre sube a su hija pequeña a la parte superior de un buzón. Después, la hija salta a los brazos del padre. Hasta mí llegan los gritos en la mañana, las risas. Epa, dice el padre y vuelve a subir a la niña hasta el buzón y ésta vuelve a saltar. A un lado, la madre sólo se dedica a sonreír y mirar los saltos de la pequeña.
La niña no salta, aprende a volar.
miércoles, octubre 31, 2007
Si te vienen a contar cositas malas de mí
40,000 años de condena obtuvieron los encargados del ataque terrorista en los trenes en Madrid. Cero condena recibió el terrorista español que atacó a una latinoamericana en uno de los vagones del metro de Madrid. Ambos actos terroristas son deleznables.
Al menos un castigo también lo es.
martes, octubre 30, 2007
Leer poesía
Es difícil leer poesía en el metro, específicamente, leer a Eduardo Milán en el metro. Primero, porque, bueno, Milán intenta hacer poesía, el rastro de su pensamiento arguye la poesía y después porque el metro, bueno, el metro intenta ir contra cualquier elemento poético, lo destruye a las siete de la mañana; en cualquier dirección, más si es Indios Verdes-Universidad. Pero aún así logro abrir el libro y me encuentro esto:
Quiero dejar claro que esto es completamente distinto
a lo que escribí antes. Halo, alas, aura, las que tenía
son otras. Yo sólo quiero que me quieran. Yo
sólo quiero ser un pelícano como mi padre, hijo de pelícanos.
Quiero hacer una escalera peldaño por peldaño. Yo quiero
tener el derecho a decir yo quiero y estar en paz, tú al Tíbet,
ganar el Ganges, delfín en circulación. Yo sólo quiero
hace un daño mínimo en el centro de la civilización.
Pelícanos: peldaños, iconos.
Pelícanos. Pensando en pelícanos, creo, es una buena forma de iniciar el día, de reiniciar el blog.
jueves, septiembre 20, 2007
Este blog se va
Inicié este blog en junio de 2004, justo cuando tuve acceso diario a internet en el ILCE. Es 2007 y después de 434 post debo de decir un stop. Estos dos últimos años han sido los más frenéticos y de mayor cantidad de textos escritos entre entrevistas, cuentos, novelas, artículos, retratos y post en este y otro blog, etcétera. He escrito tanto, no importa la calidad sino el ejercio, que estoy cerca de la fractura o de que me cobren la factura.
Por lo mismo, decidí dejar los blogs, dejar la escritura un rato. Entre otras palabras, descansar.
Dejo este blog tal y como está por si alguno quiere visitarlo para bien o para mal o en lo que decido volver. Originalmente no supe porqué empecé con un blog, pero sí sé una cosa: gracias a quienes vinieron aquí. Les estoy agradecido.
lunes, septiembre 17, 2007
Apoyo a
A mí no me da tristeza ver de nuevo a Britney Spears, sino todo lo contrario. Me da un poco de ternura verla agitarse, medio borracha, frente al público y las cámaras de televisión. Hay que admitir que hacer eso es para darle un aplauso, no uno que ovacione, pero sí uno que le de al menos algo de calor humano. Britney, al igual que muchos de nosotros, está necesitada de afecto, de que le digan: ánimo, todo está bien o en su defecto, ánimo, ni que fuera tan terrible la situación en la que estás.
Esa primera Britney en tablones, con aquella singulares piernas y después la del vestido rojo -encajadísimo- de Oops i didnt again, me merecen todo el respeto del mundo, pero la Britney de los últimos premios MTV me causa ternura, apoyo, ánimo, como si al dárselo me diera un poco a mí mismo.
Ok, Britney se enamoró de un manipulador ¿quién no ha estado, en algún momento, enamorado de quien nos manipula? Ok, Britney tuvo dos hijos, engordó, se divorció, tuvo su "segunda vida loca", nos mostró lo que ocultaban sus calzones, engordó, perdió un poco de su lozanía (que tal parece es el verdadero pecado en todo esto), pero no por eso dejó de ser aquella juvenil Britney que decía: Oops i didnt again.
Así que, desde este pequeño espacio en la web, le mando un fuerte abrazo a Britney. Britney, estamos contigo.
miércoles, septiembre 12, 2007
Anoche tuve una muy buena charla sobre libros con un taxista. Hablamos de cómo hacerlos, de como cuidarles la edición, de picas, pies de foto, etcétera. Terminamos hablando de los cuentos de Cheever y de Rubem Fonseca. Yo le contaba historias al taxista, historias que me gustan y al final sólo me quedé callado. Hay tantas cosas tan buenas en los libros, sabe, pero tan buenas, que sólo de recordarlas se me eriza la piel. ¿Por lo buenas que son?, quiso saber el hombre mientras llegábamos a mi destino. Nombre, le digo, por la necedad de escribir todavía más. Como si no bastara leer a (ponga aquí aquella novela que lo motivó, que lo cambió, el poema que se sabe de memoria), como para todavía intentar arrebatarle algo más a la vida.
Ahí terminó la charla y empezó lo bueno: ¡la taquiza!
lunes, septiembre 10, 2007
El asesino de estatuas
En una colonia en Monterrey, se robaron los bustos de tres de los niños héroes ubicados en una plaza. Los serrucharon con maestría, limpia la separación gracias a a la segueta. Ya imagino a los ladrones en la noche, calladitos pero dale y dale al cuello de Francisco Márquez o de Agustín Melgar. La noticia ha sido la nota principal del día junto con la explosión de un trailer en Nadadores, Coahuila y que dejó más de 25 muertos y decenas de heridos.
Hace un rato capturaron al asesino de estatuas y Cuauhtemoc Zamudio, el escultor, salió al encuentro del cercenador mientras calculaba al aire el costo de la pieza. El asesino de estatuas no es más que un pepenador quien vio la estatua, calculó cuánto le pagarían por ella en la compra de metales y se puso manos a la obra.
Fue imposible no acordarme del capítulo de Los Simpson donde Bart le corta la cabeza a Jeremías Springfield y todo el pueblo va tras él.
Otra cosa en la que Los Simpson nos tomó la delantera.
Por lo demás, nada se sabe aún de las otras cabezas.
domingo, septiembre 09, 2007
lunes, septiembre 03, 2007
Me dice O que no hablé de ella en el post anterior. Es cierto. No hablé de ella porque tan sólo la vi llegar a casa para la ceremonia civil y me rostro de sorpresa lo dijo todo. No hablé de ella porque apenas la vi entrar a la iglesia y supe que valió la pena esos días que pasamos en república de chile comprando el vestido y después buscando papel para las invitaciones y el tiempo para tomarnos las fotos y para pegarlas y las tardes que invertimos en las mesas de regalos y los pleitos y las carreras y todo eso. Por eso no escribí sobre ella, pero en www.fcavazos.blogspot.com hay tres fotografías de nosotros que valen más que una crónica extensa o poco original.
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