jueves, septiembre 24, 2009

Bienvenidos los comentarios

He vivido en el error. El error del no diálogo. Sin duda, necesitamos el diálogo. La charla. A veces es dificil encontrar buenos charladores. Una de mis últimas charlas interesantes tuvo lugar hace un par de meses, cuando conocí a un historiador del INHERM. Hablamos de Bernardo Reyes. Discutimos varios puntos, hipótesis, teorías. Hablamos de esa intensa pero estéril lucha en la que Reyes se dejó seducir para intentar suceder al dictador. Sí, se dejó seducir. Su hijo, Rodolfo Reyes, el gran instigador, era uno de los instigadores del movimiento reyista. Total, estuvimos más de tres horas hablando sobre la revolución mexicana, sobre el 9 de febrero, sobre el movimento de las tropas esa mañana. Mi problema es que, en suma, no me considero un buen dialoguista. Me gusta escuchar. Me gusta oír las ideas. Ayer que vino Carmen Aristegui a presentar la revista de Conspiratio, hubo una excelente velada. Duró mucho, pero era interesante escuchar a Jean Robert, Aristegui, Sicilia y Francisco Prieto hablar. Cada loco con su tema, como dicen por ahí, pero cada tema era interesante. En algún momento, Prieto habló sobre Alzate y su laboratorio. En otro, Aristegui charló sobre Josmar. Jean Robert, no sé porqué nos platicó sobre el uso ecológico de algunas letrinas en Vietnam. Hubiéramos estado toda la noche si no es porque alguien se compadeció de todos los que estábamos de pie (Donceles 66 estaba a reventar) y la presentación terminó. Sin embargo, me gustó el diálogo. Así que bienvenidos de nuevo los comentarios. Las ofensas también son un diálogo. Sólo que de la frustración.

1 comentario:

m A m E dijo...

Me parece bien tenia ganas de al menos decirte: Hola

Creo que entonces al menos eso haré por este día.

¡Hola!