lunes, enero 28, 2008

No a Madero

Madero, o Madedito, se piensa lanzar como candidato a gobernador de Nuevo León. Sería terrible si eso ocurriera. Sólo hay que ver el estado de corrupción de tránsito de Monterrey y la poca capacidad vial de las jorobas en avenida de los Leones para darse cuenta que Madero no es una opción para Nuevo León. Yo lo conocí cuando se lanzaba como diputado estatal, puesto que su diputación alcanzaba la colonia donde vivía.
En ese entonces, lo recuerdo con claridad, Madero era ya el chico regordete, vestía pantalon de vestir color caqui, una camisa blanca y llevaba los zapatos-tenis blancos y con las cintas desamarradas. En ese entonces, ver a un candidato por la calle, con el desparpajo de las cintas desamarradas me pareció algo fresco, como cierta libertad o cierto descuido que en nada afectaba la imagen de un candidato de la época, siempre tan preocupados por vestir de manera impecable en mítines y demás.
Y Madero ganó la diputación y más tarde me sorprendió mucho verlo como Senador y más me sorprendió encontrarlo como alcalde de Monterrey en una pésima postulación del PRI con este tipo Guerra, cuya fama de corrupto le antecede. Entre el que parece que no puede con el gobierno de la ciudad y el corrupto, la gente decidió el que no daba el ancho.
Ahora, Madero se quiere lanzar por la gubernatura.
¿Cómo cambió mi impresión de Madero? Tal vez cuando lo vi en un programa de variedades de Monterrey. Madero fue y le contaron un chiste. Madero no se rió. Continuó el programa y a los cuatro minutos o más el flamante alcalde regiomontano empezó a reírse y a reírse muy bien. Los conductores se quedaron sorprendidos y cuando Madero les dijo que ya había entendido el chiste creo que hasta pena ajena provocó.
No imagino a un gobernador que entiende chistes a los cinco minutos, que permite las corruptelas de tránsito de Monterrey, que amenaza a los regidores con apoyos incondicionales sólo por decir algo, que se le olvida delante de los medios de lo que acaba de hablar hace cinco minutos como en el caso de los restos encontrados en el municipio, sea Madero. Así que este blog y quien esto escribe se asume a la campaña No a Madero. No a Madero, no.

viernes, enero 25, 2008

Estoy en duda constantemente, pero sigo haciendo lo que se supone debo de hacer. Me alegro, bien, no, está bien. Pero estos días han sido espléndidos de alguna forma o manera. Bien, espléndidos. Felicitaciones a la Mine y a Yarezi... ( si algun día andan por acá) ellas saben por qué.

miércoles, enero 23, 2008

Algo que frustra a los escritores actuales es reconocer que, para escribir, no hace falta escribir bien, es necesario ser un buen vendedor. ¿Y cómo hacerlo si al escribir en lo último que pensamos es en los puntos de venta o el público teledirigido, sino en las metáforas?

martes, enero 22, 2008

Estoy seguro que Gutierrez Vivó no escribirá para defenderse en este blog como lo hizo hoy por la mañana con la columna que escribió Alberto Aguilar en el Universal donde hablaba sobre los problemas del comunicador. Usando casi diez minutos del tiempo del auditorio, Vivó utilizó lo que comunmente llamamos choro mareador. Dijo y dijo e intento desdecir lo que Aguilar había dicho en su columna pero en realidad, no refutó nada, sólo dio su punto de vista aderezado con un sarcasmo que se escuchaba barato, pobre, para quien está acostumbrado a utilizar el sarcasmo como forma de vida, como ejercicio mental o como simple visita al psicólogo. Cuando los comunicadores se defienden por sus errores es cuando empiezan los problemas... un comunicador... bueno, qué se yo de lo que debe de ser un comunicador...

lunes, enero 21, 2008

Ya quiero que sean las ocho para estar en casa.

Poemas de agradecimiento para un maestro

Según mi contador de statcounter, cuando la gente busca "poemas de agradecimiento para un maestro", sale mi blog. Como no recuerdo haber puesto nunca poemas de agradecimiento para un maestro, he decidido inaugurar oficialmente en este blog un espacio de poemas de agradecimiento para un maestro que abarque desde las esferas de Simitrio hasta la maestra Jimena. La cuestión no es agradecer a un maestro, sino cómo agradecerle o saber a quiénes sí se les debe de agradecer. Hay maestros que no saben lo que es una barra de navegación, por ejemplo. Hay maestros que desfilan por las calles y dicen con desparpajo que ellos no están frente a un aula. Hay maestros que no les gusta leer o no les gustan las matemáticas... en suma... estos poemas de agradecimiento para un maestro se deben de ganar, no creen??? En mi vida he tenido pocos buenos maestros: Orestes, que nos daba física, Chavana, que nos daba TLyL, lo admitiré... María Eugenia en cuya clase reprobé todas las veces posibles, incluso diré, J.H. Croswhite y Hernán Quijano. Pero a ellos no les gustarían poemas de agradecimiento para un maestro. Oh, no, no les gustarían mis poemas... mejor que quede así. Si quieren agradecer, no busquen poemas.

viernes, enero 18, 2008

la Britney regiomontana

Le dicen "La reaggie", y se llama Cristiane. Salió a la fama luego de haber concursado en La reina del reggetón, programa del canal 2 de Monterrey y se enamoró perdidamente de un jugador de fuerza regia.
"La reaggie" hoy se convirtió en la Britney regiomontana cuando volvió a salir en los medios de televisión porque acusó a su novio de golpearla. "La reaggie" dice: "es mi vida privada, no tengo nada qué decir." Pero sonríe a la cámara, gesticula, habla de los presuntos golpes.
Y es que "la reaggie", después de meter al novio a la cárcel por el abuso, pues qué se cree, se arrepintió de acto tan nefando y fue a quitar la denuncia. Luego le preguntaron si estaba embarazada porque salió esa nota en un periódico y bueno, "la reaggie" no sabe mentir. Dijo que no, que era su vida privada pero se puso colorada, colorada y de vuelta al estudio los conductores de canal dos hasta hablaron del embarazo.
En un intento por hacer la nota más grande, el noticiero enlazó con Ganem, el dueño de Fuerza Regia pero este no quiso comentar nada sobre su jugador en la cárcel ni nada sobre el presunto embarazo de "la reaggie".
En estos días helados se destapó. Habemus reina del escándalo... ¿a poco?

jueves, enero 17, 2008

Cállate, tú no eres como Anita

Ana se fue. Desde el día de ayer renunció a su carrera deportiva y tal vez tiene más valor que renuncie con la frente en alto y la clara revelación de las medidas corruptas y compadrazgos que existe en el deporte mexicano. El que exista corrupción en Codeme, Conade y circunvecinas no es nada nuevo, vamos son intistituciones mexicanas, pero el que una gran atleta eche en cara todas las mafias y desvíos de dinero es otra cosa.
Dirán, Ana sabía de esas corrupciones durante su carrera y aún así se vio beneficiada, diré, es cierto, pero incluso Ana Guevara tiene un hasta aquí. Todos deberíamos buscar nuestro hasta aquí para darnos cuenta que hace mucho que lo tenemos rebasado. Ayer, en televisión, era transparente cuando respondió a la pregunta de Luis García en Los protagonistas sobre si otros atletas la seguirán. No, dijo, ningún atleta me seguirá. Era como ese gigante de piedra que se lanza solo ante los embates de un mar furioso que le lame la piel rocosa y la vuelve lodo.
Ana Guevara se disolverá ante el mar de la corrupción del deporte mexicano, que nunca ha sido también hay que decirlo, un gran exponente en los foros mundiales porque el futbol (otro lugar amafiado pero cuyos dirigentes se ofenden si les dicen que son corrpuntos: ¿Yo? ¿No, no, cómo? ¿Estas seguro que yo? ¡Esta es una ofensa!
Creo que todos recordaremos esos últimos 49 segundos de la medalla olímpica. En el trabajo sólo se hablaba de eso. Los compañeros buscábamos algún radio, canales de televisión en internet donde se pudiera ver la carrera. Casi al filo de la competencia, alguien llegó con un televisor medio averiado. Aún así logramos sintonizar las olimpiadas haciendo malabares con la antena. La gente se congregó y apenas sonó la bocina de inicio todos pusimos el cuerpo tenso viendo aquellas zancadas que daba la de Hermosillo, y allá iba adelante, en el carril, engañosamente atrás del resto de las competidoras, sus pulmones extendidos como velas, apretados como balas cuando salió por la curva y comprendimos, en milísimas de segundo que Ana no iba a ganar. La maldita de Tonique Williams se adelantó. De nada sirvió que Ana extendiera el cuello... había perdido.
Tenemos nuestros grandes villanos en la historia: Poinset, Picaluga, Lane Wilson, el chacal de Huerta, el manco de Obregón, Díaz Ordaz y compañía. En el deporte algunos árbitros internacionales y sin duda Tonique Williams, la jamaiquina que nos arrebató el triunfo.
Ahora Ana Guevara se retira. Que de nada sirva, que no se ponga Hermosillo a hablar de que se siente lleno de energia y no sé qué más. Que se calle. Que Hermosillo y Lara y todo esos se callen. Cállense, ustedes no son como Anita.

miércoles, enero 16, 2008

En voz de: Guillermo Prieto

Aquella terrible columna, con sus armas cargadas, hizo alto frente a la puerta del cuarto y sin más espera, y sin saber quién daba las voces de mando, oímos distintamente: "¡Al hombro! ¡Presenten armas! ¡Preparen! ¡Apunten...!" Como tengo dicho, el señor Juárez estaba en la puerta, hizo hacia atrás la cabeza y esperó... Los rostros feroces de los soldados, su ademán, la conmoción misma, lo que yo amaba a Juárez... yo no sé... se apoderó de mí algo de vértigo o de cosa de que no me puedo dar cuenta... rápido como el pensamiento, tomé al señor Juárez de la ropa, lo puse a mi espalda, lo cubrí con mi cuerpo... abrí mis brazos... y ahogando la voz de ¡fuego! que tronaba en aquel instante, grité: "¡Levanten las armas!, ¡levanten las armas!, ¡los valientes no asesinan...! y hablé y hablé. Yo no sé qué hablaba en mí que me ponía alto, poderoso, y veía, sentía que lo subyugaba, que desbarataba el peligro, que lo tenía a mis pies... Repito que yo hablaba y no puedo darme cuenta de lo que dije... A medida que mi voz sonaba, la actitud enfrente, y con quien me encaré diciéndole "¿Quieren sangre? ¡Bébanse la mía...!", ¡alzó el fusil... los otros hicieron lo mismo... Entonces vitoreé a Jalisco!

martes, enero 15, 2008

La mejor manera de empezar es echándolo todo a perder.

lunes, enero 14, 2008

Pequeña diablura

Ah... cómo odio ese tosido que aparece en mi disco de la 5 sinfonía de Beethoven... justo cuando la música hace una pequeña pausa y ahí está.. cof... cof... cof...

Nostalgia de la lengua

Me gusta el te de chia porque me recuerdo el olor de la cocina invernal en casa. Con poco dinero, la canela era lo único posible para pasar los inviernos regiomontanos. El olor de la canela se instalaba en la casa, desde la cocina era un abrazo. Mamá hacía tortillas de harina que en suma, eran un lujo para esas fechas y ponía a cocer frijoles y los rociaba con una salsa echa a base de chorizo, cebolla, chiles serranos y tomate. Aquella salsa humeaba al derramarse sobre los frijoles y el olor era fragante junto al aroma de la canela caliente, blanqueada apenas con un chorrito de leche. He comido muy bien desde entonces. He procurado darle a mi paladar sabores nuevos, exóticos. No sé dónde leí aquello de que ya tengo edad para dialogar con mi lengua. Sin embargo, creo que ya es hora de recuperar aquel sabor tan especial. Hoy mi lengua anda nostálgica, no soy yo.

jueves, enero 10, 2008

Aún sueño y maldigo en Zapoteco

Este blog sí se pone de negro por la muerte de Andrés Henestrosa a los 101 años de edad, un narrador natural, honesto, creo desde mi poca y reducida idea de lo que debe de ser la escritura.


(Había escrito esto sobre él hace apenas un mar de semanas)


Al momento que escribo estas líneas, el maestro Henestrosa está enfermo. Ya tiene más de cien años el maestro Henestrosa. Creo que es el único al que le falta destronar el otro maestro que es Alí Chumacero. Cuenta el poeta nayarita que sólo ve cómo se mueren todos los de su generación y él se mantiene, estólido, frente al ataúd del amigo fallecido llámese Sabines, Monterroso, Pita Amor, etcétera. La gente le da los pésames, no sé si de alguna manera adelantada. Cada que le dicen: “lo siento maestro”, es como si le dijeran: “aprovechando el viaje, maestro”.
A mí, Henestrosa me cae muy bien. No sé de las riñas que pudo haber tenido, como en cierta ocasión que alguien habló pestes de Eraclio Zepeda y me pregunté: qué necesidad tiene uno de venir a saber los enojos que cada quien tiene con su escritor personal y en turno. Porque es casi ley que cada cierta temporada, uno toma su escritor contemporáneo para tupirle. Es una cuestión saludable esto.
Hace un par de años, un joven crítico de la literatura, famoso por ser francotirador y por vapulear a Fuentes cada que éste saca una novela, escribió pestes sobre la literatura del norte. ¿A quién no le puede gustar, por favor, la literatura del norte? Ponía a los autores, vaya, no los ponía, ni los dejaba salir de la semilla. Enojado, un autor norteño le respondió en la misma tribuna y con la misma dureza de cerviz. Al siguiente número, el joven crítico volvió con su diatriba y aquello era de nunca acabar. Los norteños no cabían ni en su ardor. ¿Cómo se atrevía un pasguato atacar así a la tradición norteña? ¿Qué conocía él de los pioneros norteños, de las obras, los autores, las ciudades arrebatadas al desierto?
Nada. Puro esgrima verbal.
El joven crítico ganó su fama, lo conocieron en ciudades donde nadie había oído hablar de él y con seguridad, en algún otro momento, cuando se preste, volverá a atacar a los autores norteños. Y los escritores norteños volverán a ofenderse algunos, a quienes les gusta la polaca y sentirse únicos, pero el resto acaso dejará de tomar un poco de su café para volver a leer la sección deportiva del diario o seguir con lecturas más provechosas.
Todo lo anterior es porque imagino que el maestro Henestrosa, en todos estos años, tuvo, con seguridad, sus buenas peleas, ya como poeta, ya como diputado o senador de su estado. Henestrosa es tan inmortal que sus ojos y sus manos apoyaron la causa vasconcelista allá por el 29, cuando el nuevo PNR le arrebató a Vasconcelos no sólo el triunfo en la lucha por la presidencia, sino que también nos arrebató al Vasconcelos humanista, para dejarnos al oscuro Vasconcelos, el que creía en la teoría de la gran limpieza étnica.
En 100 años uno puede abrazar diversas banderas. Henestrosa seguro tiene sus enemigos entre la gente. Como dijo alguna vez Rubén Bonifaz Nuño: “que mis enemigos tengan cuidado, que estoy listo para pelear.” Seguro Henestrosa, aunque esté enfermo, tiene todavía sus armas dispuestas junto a la cama.

miércoles, enero 09, 2008

Tengo ganas de enterrarme hasta la mitad.
De petrificar las manos,
y ver el vuelo gigantesco de los otros.
y dormirme sin pesadillas,
de untarme sin equívoco en la tierra.

martes, enero 08, 2008

Springterrey

Más allá del buen momento y la risa efímera, si de niño se me hubiera ocurrido pegarme la mano con resistol al barrote de la cama no habría salido en televisión y mi nombre no se hubiera conocido en todo el mundo. Estoy seguro de que en lugar de la fama y la gloria que a esas edades es no sólo imperecedera sino más valiosa que la fama a edad adulta, a mí me habrían tocado una buena regañada, por no decir que un par de cintarazos. Y no porque mis padres fueran violentos o de cinto pronto, sino porque habría sido el cause natural ante tamaña travesura.
Tal parece que Nuevo León se está haciendo famoso por exportar a sus niños traviesos y buenos para inventar frases o momentos célebres en nuestra bien amada cultura pop, producto casi colateral del célebre Bart Simpson. Hoy, Diego Martínez Palacios se une a la cumbre de la fama que gozaba con singular desparpajo Edgar, el niño del "Ya guey" y ahí se quedará durante un tiempo, incluso cuando crezca y se case y tenga sus hijos, siempre será el niño que no quiso ir a la escuela.
Los medios regiomontanos han dado cause libre a la noticia. Por la mañana, Gregorio Martínez, asimilándose a Kent Brockman, sonreía ante la cámara ante las críticas de los televidentes acerca de lo sobreexpuesto de la nota. Y el buen Gregorio Brockman se reía, casi sonrojado, como si él hubiera sido el niño de la mano con pegamento en el barrote de la cama al tiempo que excusaba que era una noticia mundial o sonrojado al recordar que él alguna vez quiso tambien, pegarse la mano al barrote de la cama. Que el gasolinazo, mejor hablen del niño, que el robo a una agencia automotríz, que hablen del niño.
Nos vienen más días simpsonianos en Springterrey, supongo. Tenemos un alcalde que se parece al Alcalde Diamante, hay por Colón una cantina que se llama el Bar de Moe, malosos hay como los del Tony el Gordo y tuvimos nuestro payaso querido: Pipo. Sí, nos vienen más días simpsonianos en Springterrey.

Necrologías en Jus



Hace tiempo un amigo me invitó a publicar en un proyecto editorial en la Universidad de Guanajuato. Después, no supe qué pasó con él pero no fue nada agradable, al menos para mí, aunque imagino que a él le causó sus buenos momentos de alegría y de venganza contra el mundo. Como sea que haya sido, fue y es mi amigo.

De su interés por lo que yo hacía surgió Necrologías, un libro gestado por textos de este blog. Vio la luz en diciembre del 2006 y lo presenté en Monterrey en julio pasado, gracias al Conarte y a la lectura generosa de Caro y Odvidio. Y cuando pensaba que Necrologías había llegado a su fin, apareció la también generosa lectura de Nadir Chacin y la confianza y la fe de editorial Jus para reeditarlo.

Que tenga un libro reeditado es simplemente un buen regalo de la vida. Y que se encuentre en casi todas las librerías de la ciudad y las más importantes del país, es simplemente mucho mejor. Pronto esperen, amigos, la presentación en el d.f. Vamos a hacerle un sitio en el panteón de San Fernando, vamos a llevar Necrologías a un ladito de donde está enterrado Juárez y Miramón.

lunes, enero 07, 2008

He descubierto que envejezco. Pronto tendré un año más de vida y la vida se me va ahora con mucha facilidad. Cuando tenía 16 años, ah... qué lejano era todo. Me estoy haciendo viejo. ¿Quienes se harán viejos junto a mí?
Nos gustan las figuras literarias. Qué haríamos sin ellas, sin buscarles el secreto escondido entre la correspondencia epistolar de uno con el otro, ver el rastro de "la literatura", "el genio", "la inteligencia" en aquellas cartas. Hay que erigir también aniversarios luctuosos y de publicaciones. Somos a quienes adoramos en festivales. A ese pequeño fantasma nos aferramos. De alguna forma hay que legitimar lo que hacemos, como si no fuera suficientemete legítimo sólo ponerse a escribir.

sábado, enero 05, 2008

El síndrome de Esquilo

Vicente Alfonso es un joven narrador oriundo de Torreón. Periodista nato pero sobre todo eficaz, colabora desde hace tiempo en la revista Proceso y ha sido jefe de redacción en el periódico El Siglo de Torreón, en cuyas páginas ha escritos varios de los reportajes que le han valido dos veces el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila. Sin embargo, la escritura de Vicente Alfonso no se queda sólo en lo periodístico y abunda también, con las mismas buenas armas, en el terreno de la narrativa sea de corto o de largo aliento.
El que algunos autores prefieran sólo un tipo de narrativa ha sido tema de muchas discusiones. Dice Carlos Fuentes que escribir cuento es como bordear las orillas de la costa, morder los acantilados y las caletas, pero en cambio, escribir una novela es como meterse al mar en carabela decadente de renacentismo. ¿Qué impulsa a los autores a optar por ambas navegaciones? Poco importa. Lo que importa son los intentos, las navegaciones. Vicente Alfonso tiene al menos dos libros de cuentos y una novela. Naufragio en Tierra firme es el primero, pero del libro que está más que contento es de El Síndrome de Esquilo, editado recientemente por editorial Ficticia.
En El síndrome de Esquilo aparece un narrador solvente, maduro, un narrador con malicia que busca casi siempre el final de ambiente, ese final que te da el golpe y no te enteras de él sino hasta un rato después, cuando has terminado la lectura y entonces dices… ah… por eso fue que el tipo pedía café sin agua ni leche, ah.. por eso los payasos… ah, por eso las migajas en el plato de sopa. Pero también, Vicente Alfonso es un narrador contundente. Llama poderosamente la atención el cuento “Túpele Patán”, llama por la síntesis, por la forma como acomoda todos los elementos narrativos en tan pocas líneas y sobre todo por el juego, la sonoridad que se crea en el cuento con la utilización lúdica de “pes” y “tes” que a cada rato está golpeando, retumbando sonoramente en el oído al tiempo que tunde físicamente a los personajes.
Y si la navegación de litoral se le da, la navegación a mar adentro también. Partita para mujer muerta, novela de corte policiaco y musical, ópera prima de este narrador coahuilense, obtuvo hace unos meses el premio nacional de novela policiaca de IPAX.
La historia inicia con una llamada telefónica a media noche. La llamada es escueta: “te quiero en los constitución”. A partir de ahí asistimos a dos degradaciones: la del aprendiz de detective que descubrirá la muerte y la decadencia en el hombre y la degradación del músico por una mujer que toca el violonchello.
Me da gusto saber que estuve esa tarde que Vicente Alfonso decidió titular su novela. Era una tarde como cualquiera en el Distrito Federal. El clima era fresco, el sol calentaba con suavidad. En la zona rosa pasaban chicas y estudiantes, vendedores de tarjetas de crédito y oficinistas. Y el nombre salió mientras comíamos en el Popeyes esas grasientas pero dulces piezas de pollo. Vicente dijo varios nombres al aire, al mar, digamos y luego salió el título. Y, como en cuento de El síndrome de Esquilo, la discusión terminó como en otra parte, pero directamente relacionada. Terminamos hablando de Popeye. ¿De dónde viene el nombre de Popeye?, preguntó alguien cuando el cuento ya se había resuelto (llamarle Partita para mujer muerta a la novela) Pop, eyes, dijo Alfredo Hinojosa para terminar e hizo como si se metiera el dedo en la cuenca del ojo y luego se la vaciara con un movimiento rápido y preciso: pop, Pop, eyes.
Si Partita para una mujer muerta demuestra una solvencia y una terquedad por contar una historia siguiendo pautas precisas, en El síndrome de Esquilo Vicente Alfonso demuestra que la navegación de corto alcance, el veleo a ras de playa también se le da con libertad. Sus cuentos son precisos, juegan con el lector, manejan diversos temas, el amor filial, la soledad, la impostura, dejan espacios para que éste los llene como ese rastro silencioso que queda en la playa, el margen de humedad que el agua deja efímeramente sobre la playa.
¿Qué será de Vicente Alfonso? Al salir de la fundación me preguntaba eso, ¿qué será de cada uno de mis compañeros? Lo que importa son los libros, me digo. El síndrome de Esquilo es una muestra de que sí, lo que importan son los libros, esas ardillas acuciosas, siempre con algo entre las manos, ya sean historias o nueces.

miércoles, enero 02, 2008

Una mirada a: Humberto Suazo

Altanero, nervioso, chiflado, poco profesional, así es como podría resumirse la vida del delantero de los Rayados del Monterrey, el chileno Humberto Suazo, traído al equipo regiomontano en el torneo pasado y antecedido por un gran cartel como tiburón del área chica. Sin embargo, al llegar a la ciudad de Monterrey mostró sólo uno y otro y otro más de los desplantes típicos de quienes se creen ganado algo en la vida.
De mirada huidiza, de escasas palabras, el delantero chileno que costó casi cinco millones de dólares desquitó el sueldo con casi tres goles en más de 18 partidos, pero sí lo ha desquitado en cuestiones de tinta. Decenas de páginas, miles de letras se han escrito en Monterrey para hablar de este fracaso colosal. Cinco millones de dólares. Con cinco millones de dólares se podría pavimentar mucho y se podrían crear decenas de scouters y escuelas deportivas. Con cinco millones de dólares, el equipo del Monterrey podría crear toda una infraestructura deportiva en y para la ciudad de Monterrey.
El gran problema del futbol es que no baja a las masas más que como idolatría, nunca como empresa o cuestión social. ¿Que cómo vamos a tirar cinco millones de dólares en la gente, en los regiomontanos, estamos para quitarles, no para darles? Señores directivos, eso y más han tirado con bombas como el chileno Humberto Suazo. Con seguridad, en Chile, el delantero es muy querido y alabado por la afición del Colo Colo, pero no es con el pasado como se construyen leyendas.
Humberto Suazo tuvo la oportunidad de convertirse en el delantero que borrara el cada vez más gigante recuerdo de Guillermo Franco, pero decidió hacer chespiritadas, decidió comprar chiripiorcas, sentirse la víctima del grupo y que la pelota, buh, se le chispoteara. Vamos, se tomó una chiquitolina y se perdió. Ahora irá al Independiente de Avellaneda y hará goles. No lo duden. Hará goles. Da la impresión de que Suazo es de esos delanteros que siguen pensando que sólo el futbol sudamericano o europeo vale para ser grande. Qué equivocado está. Basta sólo una pelota, once contrarios y una porteria para marcas leyendas.
Pero Suazo no lo quiso hacer así: se tomó la chiquitolina, se le chispoteó la pelota, vaya tuvo una chiripiorca a mitad del partido y se acabó.
Me solicitan que pida mis deseos para este 2008 que empieza o que más bien, ya inició.
Buenos deseos, buenos deseos, buenos deseos. No es díficil pero... ¿por qué no pedir tambien
un poco de perversiones?