martes, marzo 13, 2007

Si lo permitimos nos van a acabar.

En uno de los números pasados de la revista Proceso, aparece un reportaje sobre la violación que 20 militares infligieron a sexo servidoras en el bar El Pérsico, ubicado en el norteño municipio de Castaños, en el estado de Coahuila. El reportaje habla también de cómo mantuvieron al filo de la navaja al resto de los parroquianos y otras mujeres, mientras los militares, armados y presumiblemente en servicio, se disponían a satisfacer sus necesidades sexuales.
La nota dio pie a restricciones. El obispo de Saltillo, quien tomó bajo su vigilancia en seguimiento a esta violación, manejó la información en todos los medios y en muchos medios estuvo callado. Ahora, ese mismo Obispo, Raúl Vera, ha recibido amenazas para que termine esta cacería de brujas. La noticia sólo se mantendrá en el aire un par de horas, acaso unos días y desaparecerá.
Lo preocupante del caso es que las televisoras y noticieros, sólo se preocupan por la información mientras valga, mientras esté caliente. Los noticieros son los mejores exponentes de la fragilidad humana porque, una vez que la noticia desaparece, su protección también. Yo me pregunto, en ese sentido.
¿Qué le harán al obispo de Saltillo? Nada, seguramente, pero, ¿qué le harán a estas mujeres?
¿Qué pasará con los robos a la estación Fénix de la delegación Cuahtemoc, robos perpetuados por el propio delegado, según las investigaciones?
¿Qué pasará con ese pobre biólogo que se queja por la destrucción del manglar en Quitana Roo?
¿Qué pasará con el cuñado incómodo, Hildebrando, que en menos de 100 días de gobierno de su cuñado, Felipe Calderón, ya se ha agenciado más de 3 millones de pesos?
¿Qué pasará con ese dinero con el que financían el gobierno legítimo de López Obrador?
Como siempre, el atropello. Ante el poder de los pcos está la gran indiferencia de los muchos.

1 comentario:

Óscar dijo...

Lo más probable es que no pase nada, nadie dirá nada, los abusos seguirán impunes. Casi todos tenemos mala memoria (y como bien mencionas, los medios la tienen peor). Es una verdadera tristeza.