Traigo ansiedad, porque algo que ha sido ininterrumpido desde enero, hoy no sucedió. Cuando, la única vez que yo intenté algo así, rápido recibí una llamada para cuestionarme el porqué del cortón. Y eso derivó en una larga conversación que no terminó bien. Como producto de lo ocurrido, he estado escribiendo frases sueltas en post it. Frases con las que pretendo aclarar el motivo, con las que pretendo darme ánimos, y que me llevan a cuestionarme: ¿en realidad estoy tan mal? ¿En realidad estoy tan necesitado de esa atención? En estos momentos me cuestiono y me pregunto si hice algo mal, si se mal interpretó algo que puse, en apariencia, para dar espacio, que pareciera que era un desdén a la conversación. Pero me queda claro que no quiero este tipo de ansiedad para mi vida. Por otro lado, también hoy resolví algo que había salido mal en la semana y que me dio mucha tranquilidad y me dio fuerza. Eso, justo eso diría mi terapeuta: ¿qué te hace fuerte? No los otros, no. Si no lo que radica en ti. ¿O me estarán aplicando una especie de narcicismo? Me suben a las estrellas, y luego empiezan los silencios. Debo estar alerta. Creo que esta idea me puede dar tranquilidad para enfrentar la noche. Mi segunda noche solo en esta casa que no había podido habitar desde octubre, pero que ahora me estoy haciendo la fuerza que me dejaron estos días. Fui muy feliz. Sí, con mi felicidad cauta y apagada, pero ahora esas imágenes ya son las de este sitio. Aquí donde nació mi familia, aquí también queda un registro de estos meses turbulentos y ambiguos.
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