lunes, febrero 26, 2007

La fea más bella

Viene hoy en el diario El universal los puntos de raiting que obtuvo La fea más bella contra el la entrega de los premios Oscar. El desequilibrio es impresionante, casi de treinta puntos a favor para la novela de televisa, estelarizada por Angélica Vale. Llama la atención, no sólo la medición, sino también el inusual apoyo de la sociedad regiomotana para una novela con personajes netamente y parte del estereotipo de la capital, capital muchas veces tan denostada en otras partes de la repúblico.
La fea le ganó al glamour. La fea le ganó al discurso, aparentemente inteligente, de los Oscar, del bello guión de El laberinto del fauno, del agresivo guión de Babel, del desesperanzador guión de Los niños del hombre. Una vez más Televisa se ganó el premio: nos tienen en su poder.
Tan sólo esa noche, después de un día de diversión baladí, Televisa dio otra muestra de su poder, de lo enajenante de sus programas al pasar, como lo hacen todos los domingos, el programa de la Escuelita VIP. Programa más tedioso, plagado de ruido, de chistes escuchados una y mil veces, de "artístas" que representan un papel no vulgar en el sentido de la palabra, sino "vulgar" en la representación artística. Ver a la Tetanic, a la ex-secretaria de Brozo o a Galilea Montijo en espectaculares minifaldas es síntoma de que algo malo está pasando. El nivel de un pueblo se mide también por los centímetros de bastilla que alaban.
México perdió anoche ante la fea más bella.
Nosotros hemos perdido demasiado frente a una televisión basura, pero al final de cuenta, la televisión que queremos.

3 comentarios:

A.V. dijo...

Antonio,

Llegué a tu blog por casualidad. Y fue una grata sorpresa.

Entiéndase por casualidad el blog de Memo Nuñez.

Ismael Lares dijo...

Estoy de acuerdo con usté, maese. Me gusta la manera en que aborda cuestiones aparentemente burdas sin así serlo. Bueno, lo dejo, no puedo perderme "lahoradelapapa". Adiós!

Óscar dijo...

Saludos Antonio,

Sin duda la atención a La fea más bella me parece desproporcionada y vergonzosa. Sin embargo la entrega de los premios de la academia tampoco es un espectáculo cultural. Si bien se están premiando muy buenas películas, dicho evento no pasa de ser la versión de una fea más bella con vestidos costosos y egos inflados.