martes, diciembre 13, 2005

Estrellita del Norte al Oriente

Estrellita del Norte al Oriente recorría la luz mineral
son tus ojos que alumbran mi frente
son tus ojos que me hacen llorar
Yo mil veces he dicho que te amo
con acento de dulce ternura
eres linda eres bella eres pura eres dueña de todo mi amor...
Carlos y José
Cada tierra tiene en su música la esencia de lo que es, de sus referentes, a su código. Piporro canta "chulas fronteras del norte hace tiempo que no las diviso", Carlos y José cantan a la "Estrellita del Norte al Oriente", "La flor de Capomo" y "pero mi amigo, porqué estas tan triste... pues como no si me sobra razón". El tono del acordeón, el zarpazo del tololoche, el tímido sonido afilado de un violín. La música del norte sabe a agreste, a botas y fogatas donde sólo se puede bailar bien pegadito a tu mujer, una mano en una mano, la parte interna del codo en la cintura de ella y en la mano una cerveza.
La música del norte sabe mucho a salvaje con sus patrones repetitivos que han explotado Los Cardenales de Nuevo León, Los barón de Apodaca con: "Miguel e Isabel ya juntos no están..." o "Hoy le compré a mi niña su última muñeca, su última muñeca, se está haciendo mujer". La música del norte siempre es despechada, dolorosa, habla sobre hombres que fueron, que combatieron contra federales o contra los rurales. Si el tono norteño es franco, duro, golpeado, las canciones son lo mismo y para ejemplo estas líneas de Los Cadetes de Linares en su canción de "El carrito"
Vengo a decirle a la que
no me supo amar
que chingue a su madre
Ya la voy a abandonar...
O en esta de Los Invasores de Nuevo León donde se ve el ánimo machista y dolido.
Ni que tuvieras tanta suerte para que
me pudieras convencer que vuelva
yo a quererte eso no se va a poder
mejor sigue de frente que amores de tu clase
no me gusta recoger
ni que tuvieras tanta suerte que en mis
brazos estuvieras otra vez.
Mucho de la música norteña está compuesta a la flor de piel y solo puede ser disfrutada en todo su ámbito en las fiestas y las borracheras, en las cantinas como "La Belleza de la Cantina", de Los Cardenales de Nuevo León. Así la música norteña se entrelaza con la tierra y con las pasiones que en el norte azotan a los hombres, al menos a hombres de antes, hombres que andaban siempre con pistola en mano, como en la canción de "El cazador de asesinos" o en las canciones de Piporro donde habla de hombres que se baten en duelo. Por que a final de cuentas en las canciones norteñas se encuentra una forma popular de la poesía, de la épica y de la historia.
Se le habla a Dios, se le confiere al desierto, se narra la bravura de ser hombres, ciertos rasgos de machismo y de dolor por amores que dejaron. No los lloran. Los desprecian por lo que no supieron aprovechar. Así, el desamor siempre está a causa de una falta de visión de la mujer por no saberlos aprovechar. A ese nivel de etnocentrismo que nos sale a todos con la primer cerveza.
Esta visión del amor siempre resulta dolorosa, siempre un juego, una afrenta... como esta de Huracán del Norte que es algo divertida:
Te llamé a tu celular y un vato me contestó
pensé que marqué mal pero te marqué dos
veces pero otra vez me contestó...
deverás que son gachadas las que me hizo esta
mujer.
para hablarle todo el día su celular le compré
no sabes pa quien trabajas, el vato lo trae con él.
El amor. La cantina. El desamor. Los rurales. Aparecen siempre en las canciones del norte. Solo escuchándolas a tono se puede tener acceso a esa gran veta popular y nuestra que es el norte. En esta misma canción de "El celular" de Huracán del Norte, al final se termina con una sentencia que
es más que la verdad sobre la concepción del mundo en el Norte por lo escaso de tantas cosas: No sabes pa quien trabajas, uno corretea a la liebre otro sin correr la alcanza... O esta, de Carlos y José, "Flor de Capomo", hermosa, como para ir a abrazar a tu mujer, decirle cosas bonitas al oído mientras escuchas en el baile y bailas en la noche, en el frío, con las fogatas diseminadas en las orillas:
trigueñita hermosa linda vas creciendo
como los capomos que se encuentran en la flor
tu mi chiquitita te ando vacilando
te ando enamorando con grande fervor
mañana o pasado yo voy a tu casa
tu mamá te ordena una sía para mi.
tu mi chiquitita finge no mirarme
ponte muy contenta porque estoy aquí.
trigueñita hermosa cuando tomo vino
siento tantas ganas de contigo platicar
tu mi chiquitita te ando vacilando
te ando enamorando y en ti me pongo a pensar.
Así se de simple el amor también, en el norte.