lunes, abril 16, 2007

Los homenajes

A mí también me gustan las películas de Pedro Infante y las novelas de García Márquez, pero no entiendo después, a qué se debe la alharaca por el aniversario de la muerte de uno y el cumpleaños del otro. Mucho más emocionantes y folkloricos los festejos del primero, pero sin duda, nada lejanos las fiestas del otro. Si uno logra evadirse del bombardeo televisivo, verá que al figura del Torito, casi dentro del santoral mexicano, cada día se queda más en la nostalgia del México que se perdió. Con sus acentos cantaditos y los personajes del macho mexicano que cantaba y en el aire las componía, Pedro Infante ahora nos gusta, tal vez no por lo bien que actuaba, sino por ese México y esa realidad que se nos fue. Es puro golpe de nostalgia ver a Chachita llorar ante el féretro de su padre o Pedro metiéndose en la casa en llamas.
García Márquez, en cambio, también representa esa nostalgia del boom, de los niveles a los cuales la literatura mexicana no volverá a llegar, acaso porque los escritores actuales ya no son tan queridos o no desean que se les quieran. Pero, con García Márquez, más que la nostalgia, es la certeza de que no habrá otro escritor con sus características durante decenas de años, tal vez cientos. Todo mundo lo critica, con la velada certeza de que no le llegará a los talones. A veces escucho entre jóvenes escritores diatribas contra el colombiano, pero que parten no sé si de la impotencia o de la ignorancia.
Al final, seguimos con el culto al otro, al héroe, al que logró cimentar con su sonrisa los suspiros de una generación y al que logró que viéramos con su pluma, un millón de mariposas amarillas, una mujer volando gracias a una sábanas y tantos y tantos Aurelianos Buendías con su cruz de ceniza en la frente. A Pedro Infante, ayer fueron a cantarle hombres vestidos de Tizoc, motociclistas borrachos, viejas con sueños de Chorreadas y Tucitas dicharacheras con serpientes de plástica. ¿Qué circo u homenajes, veremos cuando el otro grande muera?

2 comentarios:

Ismael Lares dijo...

No me lo vas a creer, pero la neta nunca había visto una sola película de Pedro Infante. El fin de semana pasado por azar del destino, me tumbé a ver, junto a mi suegro, la trilogía "Nosotros los pobres". Me quedé picado, manito. La neta ni paqué decir que no. Está rebuena la 1, la 2 y la 3. Es más, apenas vi la primera y llegó mi vieja para correrme de su casa, pues ahí estaba viendo la peli. Pa`no hacer el cuento largo, me largué a mi cantón dispuesto a continuar disfrutando la función hasta terminar la trilogía. No sé. Ahora creo en Dios, en Pedro Infante, en mi tocayo Isma Rodríguez...y hasta en la tostada y la guayaba. Me confieso fan de Pedrito, asi como Carlos Velásquez del perico. Me cambió la vida. Ahora estoy retefeliz al lado de mi chorriada.
Salud!
Nota: qué curioso, en verificación de la palabra aparece: pedrou

blanca figueroa dijo...

La verdad es que a mí nunca me ha gustado Pedro Infante, igual y me cae un poco bien y ya. En cuanto a García Márquez, me gustan la mayoría de sus libros pero no lo adoro.
Pero los seres humanos siempre necesitamos hacer ídolos, levantarles altares y está bien, guardando las proporciones. A veces también se tiran a esos ídolos del pedestal. ¡¡Saludos!!