miércoles, febrero 09, 2005

Voces doloridas: nuevos poetas guatemaltecos


Hablar de la poesía guatemalteca es hablar de un páramo patriarcal y firme, donde la poesía busca sus raíces en el folclore y en la noche prehispánica. La poesía guatemalteca trae en sus palabras un aroma a tierra y verde, un golpe salvaje de palabras que se nutren en lo recóndito de la selva, en las frías aguas del Petén; que se enrosca en las columnas de las iglesias de Antigua para salir al fin a los ojos impúdicos de los lectores. Luis Cardoza y Aragón en un fragmento de su libro Guatemala. Las líneas de su mano dice lo siguiente acerca de la voz que aviva la poesía guatemalteca. “La voz es dolorida, hosca, seca y salvaje. Le hemos dado la vuelta al mundo, la vuelta a nuestra sangre, para encontrar lo nuestro.”
Desde Rafael Landivar hasta Mario Monteforde Toledo, la literatura guatemalteca ha recurrido a esta voz dolorida para darle forma a sus versos y a su denuncia. Quizás a los narradores se les ha puesto más atención a lo largo del tiempo, gracias a esa estirpe de Asturias, Monterrosos y Aragones, pero la poesía guatemalteca, esa voz dolorida que sale de las gargantas, desterrada, y se convierte en palabra escrita que fecunda los campos sin memoria del papel ha sido desde siempre una apuesta que aviva en los versos.
Los jóvenes poetas de Guatemala, nacidos en la década de los 70, continúan con esta apuesta hacia la vida, con esa voz seca pero salvaje que yace y busca su sitio entre los creadores mayores; pero ya no es verde, ni huele a selva, ni abreva en la noche prehispánica. Esta nueva poesía sabe a ciudad, a cemento fresco, a sangre y suicidios. Algunos de estos jóvenes poetas han iniciado sus carreras con premios nacionales, otros con la publicación incisiva de poemas en revistas, periódicos y páginas electrónicas. Agrupados muchos de ellos en la Editorial X, fundada por Estuardo Prado a mediados de los noventas, aglutinados en proyectos alternativos como “Casa Bizarra” o bien, desde el extranjero, realizando estudios sobre literatura, los nuevos poetas guatemaltecos están logrando lo que Luis Cardoza y Aragón afirma también en Guatemala. Las líneas de su mano, que es, lograr, con modestia, un poco de verdad.
Poetas como Brenda Solís Fong, Javier Payeras, Pablo Bromo, Nancy Quiñónes y Regina José Galindo, esta última también con una apuesta personal en el performance, son, junto con narradores como Eduardo Halfon, Maurice Echeverria y el mismo Estuardo Prado, parte de un grupo que despuntó y fue conocido como “Los Posmodernos-desencantados”. Varios de ellos fueron editados en la Editorial X antes de tomar sus caminos en otros medios y en otros países o en otras editoriales centroamericanas como Bizarro y Letra Negra.
Ellos son por lo pronto, la primera vanguardia de esta joven y nueva poesía guatemalteca donde el flolclore no tiene tanta cabida pero sí la pregunta por una realidad destrozada y detenida. En muchos de ellos, el presente parpadea igual que un péndulo sobre el cuello. Algunos como Payeras, escriben: “No hay futuro aquí, homeboy” mientras otros se detienen a mirar en la insondable soledad de un presente sin promesas o en la voz femenina que canta a amores que no regresan, vacíos que son difíciles de llenar. Todos ellos hacen del ejercicio de la escritura una apuesta que los conducirá a mejores poemas y obras aún por venir. A fin de cuentas todos ellos, en sus escritos, transmiten parte de las pasiones que avivan a los seres humanos, sean estas el deseo, la frustración o la nada. La muestra que se presenta aquí logra transmitir estos deseos, ya sea en la desesperanza de Payeras, la búsqueda de Quiñónez o la inmovilidad de Bromo. De diversas formas esta selección es tan sólo la parte ínfima de un muestrario exótico y sin fin. Los autores presentados son una nimia porción pero todos ellos logran en su poesía que la voz dolorida, hosca, seca y salvaje, dé la vuelta al mundo, a su propia sangre y encuentre lo que es suyo, lo que los hace infinitamente guatemaltecos.
Pablo Bromo.(Guatemala, 1978) Nació en Ciudad de Guatemala y publicó un pequeño libro recopilatorio titulado Cometas Breves además de Automicidio Semántico y Diafragma Numérico. Bromo es una de las voces más jóvenes y sus poemas descarnan un vacío que se antoja inagotable.
frontera 02

esta forma de aburrirse
esta manera cansada
de mentirnos
la existencia
leo el diario
una o quizá dos columnas
realmente
interesantes
fumo un cigarro
ya fumado sin ganas
se masturba el ocio
y sale a la calle el odio
me preguntan
qué religión practico
todas
respondo
Nancy Quiñones. (Guatemala, 1977) Nació en Ciudad de Antigua. Ha publicado Las hijas de Xanti. La poesía de Quiñones explora en las zona territorial del deseo y en la perdida o búsqueda del amante. Es parte de la generación de “los posmodernos-desencantados” y vive actualmente en Lousiana donde realiza un doctorado en literatura.
Una Idea

en su hora del día
destapa la caja de listones blancos curando extremidades con una cruz de madera…
temblando en el viento
su mano se esconde en la obscuridad
siguiendo ciegamente la extraña melodía que derrite metal.
sentada el moho arruña su dolor
en una cama vacía
Y así
recuerda su precio.
Javier Payeras (Guatemala, 1974) Es escritor, artista conceptual, y tiene estudios en Filosofía y Letras. Ha publicado La hora de la rabia, Editorial X, y Soledad brother, Editorial Cultura entre otros libros de poesía, y narrativa. Payeras perteneció al grupo experimental de “Casa Bizarra”, que buscaba una apuesta nueva en el ámbito de la literatura guatemalteca. En el poema presentado en este articulo, Payeras nos muestra un mundo desencantado.
(fragmento)
no hay futuro aquí
home boy
no hay futuro aquí
aquí sólo hay enormes colas
y te pudres esperando
aquí sólo hay buses nocturnos llenos de ebrios
y poco dinero
aquí hay mujeres que te soportan
y te piden la vida.
la vida está en otra parte home boy.
puedes beber esos otros vinos
y ver con otros ojos nuestra miseria
puedes reírte
tienes derecho de reírte de nosotros
aún somos ingenuos
aún continuamos aquí.
no salgas sin salir
lárgate lejos
hazte famoso
no salgas sin salir
no lo hagas
ve y mátate
pero mátate
no continúes aquí
el dolor no aprueba nada
no seas cursi la dignidad
no tiene sentido
la vida no está aquí home boy