Me sobrevivo en vela, mereciendo que al corazón me apunten al matarme. Bonifaz Nuño También escribo para recordar.
sábado, abril 30, 2005
XVIII
su nombre se destila en mi boca
la música es necia
sólo ella permanece
envueltas en una idea sin sentido
Ana, repito
Ana, repito para siempre
aunque otros cuerpos vengan
a conjurar un deseo
Ana, repito
Ana permanece.
Todo lo demás es inerte
Todo lo demás es exangüe
como un cuerpo sin sangre
Toda realidad es necesaria
Toda realidad es inmanente
¿Dónde queda la poesía cuando
la distancia es cierta?
¿Dónde queda el amor
cuando la distancia es acaso,
necesaria?
viernes, abril 29, 2005
El valor de las máscaras
"Estoy enfermo de cáncer en el cerebro", señaló: "Hoy me internan, pero con la visita de Charly Manson ya no me da miedo y me siento con más fuerza, con más ánimo para echarle ganas", añadió el casi adolescente.
martes, abril 26, 2005
Herencia
lunes, abril 25, 2005
Enemigos a muerte
Cuevas no es erótico
¿Qué es el erotismo? El erotismo es la ansiedad del acto sexual. El erotismo es todo aquello que retarda también el acto sexual y que lo impulsa. Todo lo que le da ansiedad y pospone es bienvenido. Como dice el poema "La espera forma parte de la alegría" de Luis Rosales, poeta español posterior a la generación del 27: "y sé que el corazón hay que reunirlo poco a poco,/ hay que reunirlo prematuramente/ para poder tenerlo todo junto en el momento necesario."
viernes, abril 22, 2005
En estadio de Ciudad Universitaria
miércoles, abril 20, 2005
Historias de Benedictos
martes, abril 19, 2005
XVII
y me alcé en cólera
Destruí lo que a mi
alrededor se construía
y una vez que vi
todo deshecho
que cayeron los huesos
que se petrificó mi saliva
una vez que volví
con ánimo a reconstruir
lo destruído me vino un
dolor de cenizas,
un aire lleno de esperanza
Y me descubrí infeliz
en las ruinas
completamente lleno
a raz de agua, hinchado de nada.
lunes, abril 18, 2005
Primera aproximación a la lucha libre
En un momento de la lucha Sagrado recibe unas patadas voladoras que lo cimbran en la lona y lanza un quejido que se va elevando hasta nosotros a pesar de los gritos que ciñen el ánimo de la arena México. Entonces, como si fuera un sentimiento que rompe sus límites, como una desesperación que se desgaja en gritos, una impotencia que se libera, el público comienza a gritar: ¡Sa-gra-do! ¡Sa-gra-do! ¡Sa-gra-do! Y en el cuadrilátero Sagrado alcanza a mover la mano, se incorpora con lentitud alentado por la batahola de aplausos, silbidos y mentadas de madre a Máscara Azteca y comienza a dar pelea. Lo mismo levanta por los aire al Loco Max que agarra a patadas a Máscara Azteca. Le clava unas patadas en las rodillas a uno que le aplica una quebradora al otro. En movimientos rápidos lanza a uno contra las cuerdas y cuando éste regresa lo recibe con una zancadilla. Los espectadores aúllan de la emoción al ver el ir y venir de los rudos y los poderosos golpes de Sagrado. Pero justo cuando la victoria es más cercana aparece Alan Stone, ataca por la espalda a Sagrado mientras que La Máscara y Rey Misterio junior son sometidos por los demás. Sagrado pierde después de las tres palmadas y llega un ¡Uuuuuuuhhh! que desciende de las gradas provocando en el público una reacción que lo anima a mentar la madre, rocíar cerveza, lanzar palomitas al ring.
El luchador es así, vale más bien, en tanto es capaz de hacer reaccionar al público. El carisma natural, como para todo en la vida, cuenta. Sin embargo en la lucha libre la mejor actuación, el mejor carisma la dan los golpes. Y cuando los golpes se convierten en llaves y contrallaves se vuelven arte. Las llaves son esa capacidad para dañar no con tu fuerza sino con la del otro. El luchador debe de ser ágil de cuerpo y mente para convertir un manotazo en una casita o unas patadas voladoras en un volantín o una pasada por lo alto en una desnucadora. La lucha libre es un lugar donde la imaginación está también latente. Mitad teatro, mitad realidad, la lucha libre sigue prometiendo al espectador una gran dosis de misterio que tiene más que ver con el desarrollo de la lucha que con las máscaras. Uno sabe ya el guión de la lucha pero no necesariamente va a ocurrir.
Cada lucha libre es una variación de la misma historia. Asistimos como espectadores a un cuento contado una y otra vez pero ¡ah!, siempre contado de la misma manera. ¿Y cómo accedemos a esta historia? Como en todas las demás artes: involucrándonos. En la lucha libre es necesario tomar un bando. La indiferencia es peligrosa. Hay que ver al luchador como héroe o como villano y reaccionar ante él, ante su carisma y sus dotes como gladiador. ¿Dónde nace el principio de la admiración al luchador? En el momento donde sabes que si a ti te dieran un golpe como esos tardarías mucho en levantarte.
Recuerdo aquella primera temporada grande de El Vampiro canadiense en la México. Al igual que en el baile donde se necesita soltarse para disfrutarlo, arriba del cuadrilátero se necesita se necesitar andar leve para ir y venir con decisión. En ese entonces ver luchar al Vampiro era como ver un tronco recién cortado por los leñadores: pesado, sin vida. Al Vampiro lo golpeaban, lo zarandeaban, lo dejaban caer de la tercera cuerda, le aplicaban desnucadoras pero... ¡Ah! que el Vampiro no sonriera al público porque empezaba su remontada aunque no supiera luchar nada de nada. Ahí estaba la reacción. Luego aprendió a luchar un poco más, afortunadamente.
El luchador para provocar una reacción debe primero provocar empatía. Los técnicos se ganan al público con su andar feliz, con tomarse fotos con los niños pero sobre todo por respetar la regla del uno contra uno. Los luchadores rudos se ganan al público mediante el escándalo. Lo ganan mediante el odio, que también es una forma de querer. Si el luchador no provoca no funciona. Puede ser un gran gladiador pero si es como una esponja sin chiste así va a pasar a la historia.
El ejemplo más claro es el de Rodolfo Guzmán Huerta quien debutó en los cuadriláteros en 1934, pero su leyenda comenzó a tejerse el 26 de julio de 1942 en la legendaria Arena México. Aquella noche el luchador que había empezado con luchando bajo los motes de Hombre Rojo, Enmascarado, Murciélago II y Demonio Negro, aparecía con una nueva y albo traje, debajo de una brillante máscara plateada. Había nacido Santo, el Enmascarado de Plata. Ya estaba entonces ahí una reacción sólo con el nombre y la indumentaria que con los años ha ido cambiando hasta ser la hermosa máscara de El Hijo del Santo, igual con el Hijo de Blue Demón. Pero el enmascarado de Plata no logró el éxito sino mucho después cuando sus dotes como luchador quedaron demostradas. Curiosamente, la noche que logró la inmortalidad fue aquella cuando desenmascaró a Black Shadow y al momento de pasar a la historia, curiosamente lanzó a la historia al otro ídolo de la lucha libre mexicana: Blue Demon.
Luchadores. Eres, te presentas, luchas pero cuenta mucho cómo te presentas. La semiótica de la lucha libre se establece con la conjunción de todos estos elementos que tienen como fin la provocación. Si el luchador hace que te levantes de la butaca ha merecido la noche. Se es también en la importancia de las llaves, los vuelos y contrallaves. No cualquiera compone al aire una “campana”, una “ranita”, el “cristo invertido” o la “casita”.
¿Qué es lo que emociona el corazón en un combate? Una buena presentación, un vuelo desde la tercera cuerda, un llaveo y contrallaveo inteligente, una patada voladora pero por sobre todo una llave que no pensabas ver. Cuando un luchador te sorprende con su técnica te conviertes en fan. Ya antes le has dado tu empatía. Ahora, al verlo luchar, te conviertes en su fan, te levantas de la butaca. Y cuando se presenta la piel se eriza y tienes los ojos atentos a verlo avanzar por el ring y cuando alza la mano gritas: ¡Mís-ti-co! ¡Mis-tico! ¡Mis-tico! o ¡Negro! ¡Negro! ¡Negro! Entonces compras su máscara y lo sigues y te tomas fotos con él. Repito: el principio de la admiración al luchador parte de la certeza de que si tú recibieras un golpe como esos no te levantas en un buen rato.
Es por ello que a pesar de la derrota del Sagrado esa noche apenas alzó las manos para despedirse el público de la Arena México se le entregó. El Sagrado conjuga reacción, técnic, coraje, misterio y admiración. El público que asiste a las arenas no le importa si todo es arreglado o si es ficción lo que ve. (Como si leyera la novela de un mundo feliz o de un hombre que no oye ladrar los perros).Existe sí, el razonamiento previo sobre lo que verá pero siempre termina ganando el corazón y el frenesí. Y es el corazón, la ingenua felicidad que te hace gritar: ¡Sa-gra-do! ¡Sa-gra-do! ¡Sa-gra-do! y sentir que tus gritos y silbidos algo de fuerza le dan a tu ídolo y lo hace levantarse de la lona a dar patadas, llaves. Uno sueña entonces que si es una noche afortunada, tus gritos pueden llevar a tu luchador al triunfo.
viernes, abril 15, 2005
Número romano
jueves, abril 14, 2005
Fabian Cavazos, fotógrafo
La fotografía llegó a él no sé si como impulso o como sed, pero llegó. Armado con nokias y polaroids, Fabian atrpó las imágenes de una juventud aletargada y en paz pero iniciada ya en la indiferencia. Era el ampuloso año de 1994 con el levantamiento en Chiapas y la muerte de Colosio y Ruiz Massie. A veces he podido ver los registros de ese tiempo y me digo con gusto que son buenas imágenes: tal vez las únicas y necesarias de guardar.
www.fcavazos.blogspot.com
lunes, abril 11, 2005
La estrella de Clark
¿Ves esas estrellas? le preguntó el padre al hijo y le cedió el lugar en el ojo del telescopio. Esas tres estrellas que brillan más que todas son el cinturón de Orión. Orión era un gran cazador y tenía dos perros que siempre lo acompañaban. Y entonces el niño dejó de ver por el telescopio y siguió con la mirada el dedo de su padre que dibujaba a un hombre y a dos perros entre el laberinto de estrellas. El can mayor, le dijo el hombre, sale siempre antes que el cazador y lo sigue y el can menor lo aguarda. El padre siguió hablando entonces de las estrellas y que en el cielo podían formarse, si se quisiera, las imágenes de toda una generación. Le habló entonces de la importancia de los luceros porque durante mucho tiempo fueron la guía de los marinos que peleaban contra el extravío en los mares desconocidos. También para el amor eran importantes porque toda estrella era digna de ser regalada a una mujer, pero no todas las mujeres eran dignas de recibir una estrella. El padre guardó silencio y cuando vio al niño le preguntó: ¿Quieres ver otras? Entonces el niño reaccionó y le dijo: Me gusta cómo hablas. Y entonces el hombre comprendió que el niño no había mirado en ningún momento las estrellas.
viernes, abril 08, 2005
La blogaridad
El internet es la nueva América descubierta. Así como los antiguos llegaron con sus pesados galeones y al pisar tierra se hincaron y enarbolaron los estandartes de la fe y de la reyna para que los nuevos aires las desplegaran con sus gloriosas heráldicas, así ahora nosotros, los internautas, llegamos a la pantalla y tecleamos nuestras triple heráldica, nuestro www.instintocontagioso.blogspot.com.
De la misma manera como al principio sólo las grandes coronas europeas podían financiar los grandes viajes transoceánicos, ―en ese mar desconocido poblado de leviatanes, krakes y serpientes marinas― al principio sólo las grandes trasnacionales, las universidades con servidores poderosos y los gobiernos, eran los únicos capaces de subir a la red las normas de sus misiones y visiones. Así se fue conquistando la red, primero con los poderosos, después por los aventureros.
La internet, lo mismo que el mar, se pobló después de los poderosos por los aventureros que fueron poblando y descubriendo un mundo nuevo. Y así como el mar es una extensión de nuestras vidas, la internet es una extensión de nuestros nuevos y siempre viejos dolores. ¿Quién fue la primer persona que mandó un mail informándole a otro sobre la fiesta a la que pensaba ir el fin de semana o contándole el chisme en turno? No lo sé. ¿Quién fue la primer mujer que cortó a un hombre por mail? Tampoco lo sé.
La o El internet es una variante, una capacidad exclusiva de la curiosidad. Todo cabe en ella como en el aleph de Borges. Sus límites no son definidos y da la impresión de que siempre se está expandiendo como el universo. Pero incluso ahí, donde existe un todo que se multiplica constantemente, hemos logrado confinar fronteras, delimitar puestos de vigías, sitios en los que navegamos a gusto, seguros en sus límites. Hemos puesto en el internet todos nuestros vicios y nuestras virtudes. ¿Quién fue el primer hombre asesinado en el nuevo mundo? No lo sé ¿Quién fue la primer mujer en América que abrió las puertas de su casa para que un hombre entrara? Tampoco lo sé.
Así, como muchos, yo tengo mi pequeña parcela después de navegar por tanto y ancho mar electrónico. Como a muchos, tal vez, no me importa quiénes hayan hecho ese viaje inaugural. ¿Quién fue la primer persona que subió a su blog el poema o el ensayo escrito ese día? No lo sé. ¿Quién fue la primer persona que escribió en su blog sobre como le había ido en su primer día de trabajo en la oficina o la forma miserable como había sido esa tarde? Tampoco lo sé. Así como Caín levantó la quijada de burro para asesinar a su hermano, ¿quién fue el primero en poner un comentario irónico u ofensivo contra alguien en un post?
El blog y el internet son también la medida del hombre. Todo lo bueno y todo lo malo, todo lo perverso y todo lo sublime están ahí. El blog ha puesto al alcance de todos la botella para lanzar su mensaje a ese mar que ya no es surcado por los pesados galeones, ni por los grandes trasatlánticos. El mensaje dice: “estoy aquí, conóceme, esta es mi tierra. Leerás conmigo cosas sorprendentes. Bienvenidos aquí los dragones y las ficheras. Bienvenidos aquí los tratantes de blancas y los de espíritu recto. Esta es mi parcela en tanto mundo nuevo”. Y la botella sale al mar y un día cualquiera, alguien teclea, no lo sé, www.lechuzadelosmares.blogspot.com. El contacto se hace. El descubrimiento entonces, está en marcha.
XIV
oré al Señor
salí del cuarto
me bañé
fui a la cocina
donde aún
quedaban
restos de
la víspera
y apenas en
a la sala
abrí las
persianas
mi pensamiento
huyó
corriendo
a ti.
miércoles, abril 06, 2005
XIII
y mis dedos desgarraron
desgarrándote
piel, cáscara cayeron
un baile de néctar
un zumo de saliva
y cuando llegué a tu hueso
¡ay! gritaste y mis dedos
se comprimieron
y aquello fue un fuego
de semillas desbaratándose
desbaratándome.
lunes, abril 04, 2005
Variaciones sobre un mismo Papa
Publica el diario deportivo Récord el sábado 2 de abril un especial del Juan Pablo II. El especial está avocado a las interacciones entre el Papa y el deporte. Las fotos muestra a Su Santidad (apelativo con el que se le dice también en el mundo católico) junto a un modelo a escala de un Ferrari con el que Michael Shumacher gano su quinto campeonato mundial y Ferrari el campeonato de cronstructores. Se ve un Papa ya agobiado por un cansancio que imagino se le fue llenando de polvo desde el momento cuando regaló su primer sonrisa mundo desde el balcón del Palacio Apostólico hasta convertirse en ese polvo que ahora ya es y seremos todos. Juan Pablo II con ese tipo de gestos le dijo al mundo que además de Papa era un hombre al que todos se le podían acercar. Y al hacerse hombre, creo, dio inicio a un papado que mantendrá su nombre durante siglos.
2.
¿Qué somos los hombres más que un puñado de polvo y recuerdos? Como un reguero de sangre y nervios somos. Todo nos acontece, todo nos duele. Publica el mismo diario Récord varias fotografías del Papa durante su juventud. A mi no me interesa verlo con sus vestimentas papales, su cruz dorada y el sello de oro, esos carcajs que también lo alejan de toda la humildad que predicó Cristo a su iglesia. Del Papa me quedo con una imagen donde se le ve joven, con una capucha de algodón en la cabeza, lentes de marco negro, guantes de lana, cuerpo esmirriado y esquis en los pies. A su alrededor un paraje nevado no lo amilana. Qué recuerdo de nieve tuvo el Papa en su agonía no lo sé. Qué polvo de esos días guardaba aún en su botines lo ignoro.
3.
Fui a la avenida Aviación Federal porque me dijeron que por ahí iba a pasar el Papa. No soy católico pero eso no evita que pueda ver con admiración a un hombre que trajo esperanza a muchos sin ella. Cuando llegué una multitud de ancianas y niños, de mujeres con infantes al brazo y de vendedores de esquites, paletas y rosarios hacía valla sobre los alrededores de la avenida. Boulevard Puerto Áereo estaba copado por trolebuses y microbuseros. La gente nutría las calles. Por acá pasaba el vendedor de mangos cuya esposa vendía el rosario de los cinco continentes. La religión también es comercio. Me aposté en el paso a desnivel de Boulevard y Aviación federal. Cada cinco minutos el cielo se llenaba del estruendo con la llegada y la partida de los aviones en el aeropuerto Benito Juárez (curioso que el Papa partiera de México desde el aeropuerto con el nombre de un acérrimo rival de la Iglesia Católica). A lo lejos, bajo ese sol tibio, volaban los helicópteros. Una mujer dijo atrás de mi, por allá anda el Papa. Luego, abajo, pasaban coches con guardias de seguridad y cada diez minutos llegaban camiones del ejército a dejar soldados para hacer las vallas. Antes de que el Papa cruzara frente a nosotros pasaron motos de tránsito y después un autobús con dignatarios vaticanos. Luego el aire se fue haciendo festivo. Allá venía el papamóvil. Una viejita se metió a empujones a un lado mío y extendió un rosario comprado momentos atrás. Dijo, ya ni lo veo, pero que cuando pase bendiga mi crucifijo. Arriba los helicópteros se fueron acercando y la gente agitaba sus banderas blanquiamarillas. Luego la guardia se puso en firmes y el papamóvil pasó a paso medio lento por Avenida Aviación Federal. Vi al Papa. Iba sentado y lo imaginé cansando, fastidiado. Su joroba lo inclinaba hacia un lado del asiento. No alzó la mano en ningún momento. Apenas pasó el papamóvil los bordes de gente se colapsaron y se unieron en medio de la avenida como las aguas del Mar Rojo y todos seguimos al Papa en un estruendo de gritos y correr salvaje. Llegamos hasta la malla del aeropuerto y ahí nos quedamos como huérfanos, detenidas las manos en los rombos de la malla. No tardaron en llegar más vendedores de rosarios, de libros de oración, vendedores de tlayudas y sopes. La gente aguardaba encima de los cofres de las camionetas. Allá adentro, el Papa era despedido por Vicente Fox y recuerdo que López Obrador estaba también ahí. Cuando el avión partió, como un toque de corneta, la gente se fue disgregando entre las calles, movilizándose con lentitud, satisfecha la fe, redondo el estómago, cansada la frente después de estar, mucho, más de cuatro horas de pie esperando al Papa que nunca más volvería.
4
El Papa se vendió bien ayer domingo. Voy a Álvaro Obregón a comprar libros. Llego a un puesto donde venden artículos religiosos. Una muchacha se levanta en ese momento y pasa al frente dos platos con la efigie de Karol Wojtyla. Pone atrás, donde estaban los platos, dos imágenes de la Virgen de Guadalupe. Es que hoy todo lo del Papa se está vendiendo muy bien, me dice cuando le pregunto por qué lo hizo. ¿Quiere uno? me pregunta esperanzada. No gracias, le digo, ya traigo muchas cosas.
5.
No hay nada del Papa dentro de la tienda Sears frente al Palacio de Bellas Artes. La gente mira los pantalones, en la sección de perfumería una mujer de vestido verde y zapatos de tacón puntiagudo extiende la mano y la despachadora acerca mecánicamente el perfume y rocía la muñeca de la mujer. Huele muy rico, dice cuando paso. Y sí, huele muy rico.
6.
Oye, ¿No dijeron nada del Papa en Amistad Cristiana?, le pregunto a una amiga. Ella pone cara de enojo. No teníamos qué decir nada del Papa ahí, ni al caso. Somos cristianos. Ni al caso. Bueno, sí, le digo. Pero el Papa era una figura mundial, impulsor de la paz, casi quitó él el comunismo de Polonia y el mundo. Sin su primer visita a Polonia el movimiento Solidaridad de Lech Walesa no habría triunfado. Además, el simple hecho del llanto o conmoción de más de 1,000,000 de católicos en el mundo debe de servir de algo, ¿no lo crees? Mi amiga niega con la cabeza y su enojo es innegable. Él ni al caso en Amistad. Yo me quedo pensando. Es tan solo una vida... ¿no merece silencio al menos una vida, ya sea del Papa o del señor que vende chicharrones afuera de la esquina? La diferencia es que Papa tiene amor automático. Al de la esquina ni su esposa lo puede querer, creo.
7.
Imagino entonces que fue muy genuino tanto amor dado sin importar la fe. Imagino que fueron genuinos los mails donde se me pedía orar por el Papa.
8.
Hoy se ha vendido bien el periódico, me dice el despachador. Ahorita le traigo su periódico. Me quedo así, esperando. Entonces leo el diario La Crónica del domingo 3 de abril. He andado casi todo el día de un lado a otro desde las 10 de la mañana y he caminado tanto y a pesar de eso todos mis nervios se despiertan cuando leo lo siguiente: “Dice Obrador: “Todo mundo está hable y hable del Papa y de que se fue. Ya estoy harto, porque no hablan del desafuero que me quieren hacer”. Abro el periódico y sigo con la nota. AMLO dijo eso. Puedo imaginar perfectamente la soberbia del tabasqueño. En un mundo donde el corazón y la otredad desaparecen me dan ganas de irme a la catedral y de perdido, gritar que nadie vote por AMLO. Vuelvo a ver el despachador y le digo: “Ya leyó lo que dice este sujeto; que quiere más atención”. Entonces el despachador se pasa aire con una gerga y dice que es terrible todo, que AMLO es peor que Chávez y me cuenta que con AMLO todos pierden. La gente en realidad no se informa, me dice. Y los que se informan se informan a medias. La ley es la Ley. Así compro el periódico y bajo al metro. El Papa debe de ser enterrado entre el sexto y el octavo día de su muerte, dicen las reglas vaticanas. Después se pondrá al público. Así se vuelve un hombre, objeto de una maquinaria. El Papa no tendrá una muerte simple y en paz como probablemente la habría tenido de haberse quedado simplemente como párroco en la fría Polonia, vestido con su gorra para el frío, los lentes, los guantes de lana y los esquís a los pies mientras esquía en una apacible mañana de invierno y el futuro le queda lejos, bastante lejos.
viernes, abril 01, 2005
Murmuraciones
dicen
Matan a las focas
dicen
Un terremoto mató
dicen
más de mil personas
Y yo estoy aqui
digo
lleno de tu ausencia
Y yo estoy aqui
digo
esperando que vuelvas