lunes, marzo 07, 2005

Pequeño panorama de los narradores regiomontanos.

Una ciudad también vale por sus autores, sus artistas, aquellos que se preocupan por mantener un ritmo constante de creación -vease la creación entonces como una necesidad de expresar lo que la ciudad obliga a sus habitantes-. Monterrey siempre ha sido una ciudad de poetas. Los últimos censos de escritores regiomontanos casi apuntan a más de tres poetas por un narrador. Eso, en cualquier parte, da miedo. Una vez un amigo narrador dijo, utilizando una gran metáfora, que los periodistas eran los camilleros en la guerra, los narradores y ensayistas la carne de cañón lanzada a las trincheras y los poetas los insulsos generales que mandaban a sus huestes a la muerte. A mí me parece una metáfora adecuada.
En Monterrey los poetas tienen un peso firme, ganado a pulso. Poetas como José Javier Villarreal, Minerva Margarita Villarreal, Carmen Alardín, Margarito Cuellar, Ofelia Pérez Sepúlveda y José Eugenio Sánchez (disculpen las omisiones, pero son tantos) son banderas firmes de una estética regiomontana que ha traspasado más allá de las ediciones universitarias o locales. En Monterrey ser poeta es ser bien recibido en todas partes y también cargar con una aureola de minidivinización. Sólo los buenos poetas son los que no se creen divos.
Caso contrario, los narradores tienden a ser minoría aun y cuando en los últimos años han tenido un despunte interesante. En el principio fue La Mancuspia con Héctor Alvarado, Patricia Laurent Kullick y Dulce María González el grupo que abrió paso. Después, apareció El Panteón con Davis Toscana, Eduardo Parra, Hugo Valdés, Ramón López Castro y Ruben Soto. Después se uniría al grupo Felipe Montes y este que ahora escribe. Pero ese tiempo también pasó.
Hubo un tiempo donde los narradores jóvenes regiomontanos se contaban con dificultad: Jaqueline Zúñiga, Luis Felipe G. Lomelí, Gerardo Ortega, Chipulí, Gerson Gómez y Luis Valdés. Esa generación sigue pero mermad,a puesto que los dos primeros se han ido de la ciudad (Jaqueline vive ahora en el Distrito Federal y Luis Felipe anida ahora en Barcelona) ahí pero ahora a estos se les ha unido un grupo interesante en cuanto a su proyección y hablo del grupo Harakiri. En Harakiri hay gente como Daniel Obregón, Herman Gil, Oscar Dávid López, Andrés Sánchez, Gabriela Torres Olivares y Nohemí Zavala.
Harakiri plaquettes es el nombre del grupo que alberga también a poetas. Es un grupo interesante, sin embargo, ellos no son los únicos jóvenes que trabajan por la literatura regimontana. En el exilio están César Gándara, Criseida Santos Guevara y en un exilio hacia el interior de la ciudad trabaja gente como Renato Tinajero Mallozi, Dalina Flores, Diana Garza Sepúlveda, David López entre otros.
Creo que es una generación interesante que, a lo sumo, entra al mundo de la literatura con ojos menos vendados que las generaciones anteriores. ¿Quiénes de todos ellos será ahora el narrador que la ciudad espera se una a gente de la calidad de Héctor Alvarado, David Toscana, Patricia Laurent Kullick y el siempre cercano pero lejano Eduardo Antonio Parra. La respuesta no la sé, todo es un juego pero al ser parte del juego están en la dinámica de ser los elegidos o no serlo.