martes, marzo 01, 2005

VII

Hay un rostro cuya forma aparece en mis recuerdos y luego se desvanece en la nada de las sábanas. Hay un rostro que me va buscando con sigilo y al que regreso pero apenas llego se ha ido. ¿Qué será entonces de este rostro mío desfigurado sin la figura del otro rostro? ¿Qué será entonces de este sueño mío donde ella emerge de las sábanas y luego se evapora en el aire? Nada entonces, sólo un frugal deseo, una ausencia de ella. Un estarse muriendo. Un vivir muriendo.